Serigrafías para navegar y

serigrafías para aferrarse

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

Contraste entre dos opciones contrapuestas en la técnica del grabado en serigrafía. Jan Hendrix, holandés, no se aferra a la identidad de su origen y sus serigrafías son el vuelo y la acción de navegar. Mientras expresiones chicanas, por el contrario, muestra el mundo de los descendientes de mexicanos aferrándose tratando de mantener la mentalidad latina en su historia e idiosincrasia mexicana dentro de la cultura norteamericana. La obra en serigrafía de estas dos tendencias vivenciales muestra marcadas diferencias.

Jan Hendrix expone ?Bitácora? en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño (12 Norte, 607. El Alto. Puebla) Se abre dispuesto a asimilar todo lo que puede en las culturas que ha visitado. Su obra, tal como la titula ?Bitácora? se convierte en un cuaderno de a bordo. Un anecdotario interior de la singladura que ha efectuado a lo largo de todo este tiempo. Los paisajes de Australia, las montañas de China, los jardines de Italia, de una manera especialmente suya quedan impresas en el papel nepalés que utiliza. Maneja unos métodos de trabajo forjados desde la influencia oriental como el soporte de papel nepalés, pero en los planteamientos estéticos se despega al encuentro de su occidentalidad. Los esquemas de composición en construcciones polípticas bidimensionales que se extienden como velas por toda la extensión de la pared, magnas y enormes composiciones seccionadas en forma de malla geométrica que configuran múltiples y diferentes formas dentro de la regularidad ortogonal de su disposición; una cosmogonía constructiva.

Todo su discurso se transforma en coexistencia de opuestos en el que conviven horizontalidad y verticalidad, oriente y occidente, complejidad y simplificación, rudeza y delicadeza, negro y blanco, oro y papel, movimiento y estatismo. Se concentra en impresiones abstractas y paisaje, donde el enredo de ramas y troncos dan pauta a una poética visual que se contrapone a la rigidez de los esquemas exhibidos en los soportes. La delicadeza de estos soportes adheridos a un lienzo, sobre una madera o sujeto con alfileres convoca una impresión de delicadeza visual que al mismo tiempo se contrapone con la rudeza de los colores negros utilizados en su obra, que presenta congruentemente bajo la forma técnica elegida de la serigrafía. Técnica a la que ha llevado hacia una simplificación desde la excesiva coloración de las planchas originales al tratamiento blando y sutil de estas obras.
La raza y cultura latina propias se enaltecen en la exposición Expresiones chicanas. Los chicanos son los descendientes de los mexicanos que vivían en las zonas adquiridas por Estados Unidos. El mundo de la comunidad chicana se encuentra inserto en la sociedad norteamericana contemporánea, pero el espíritu de las tradiciones mexicanas trata de pervivir a toda costa. Es una lucha por recuperar o mantener la identidad en una sociedad donde la vorágine de los medios de comunicación lo consume y homogeneiza todo.

La sala Enrique Martínez de la Casa de Cultura (5 Oriente, 5 Centro Histórico, Puebla) vibra en intensos colores y dinamismo de imágenes con esta muestra. Una colección de 30 grabados en serigrafía creadas en el taller del programa
Talleres de Serigrafía ?Self Help Graphics? en Los Angeles, USA, entre 1983 y 1990, que nace en los turbulentos años Sesenta. Es un programa para dar a los artistas la posibilidad de difundir su obra y al mismo tiempo fomentar la contribución de la comunidad chicana a la sociedad norteamericana contemporánea. La mentalidad latina y sus recuerdos de la historia y la idiosincrasia están cargados de un intenso deseo por permanecer en lo que una vez fueran tierras Mexicanas; Texas y California. El nivel y la estructura de vida de los Estados Unidos se han filtrado en las generaciones de mexicanos, al tiempo que han creado, también, una actitud contestataria en las jóvenes generaciones.
Casi todas estas imágenes están enraizadas en iconos y elementos figurativos. Puede apreciarse la conjugación de dos motivaciones en esta preponderancia visual. La necesidad de la imagen en la cultura latina por un lado, y por otro la tendencia estética imperante en los años en los que se produce esta obra entre 1983 y 1991. En la cultura latina proveniente de las raíces precolombinas subyace una clara necesidad por la representación que además fue reforzada por la cultura católica de la contrarreforma. Los símbolos y la teatralidad que las imágenes representan son una forma de luz que brota en la interacción de los ámbitos vivenciales y a los que remite. Pero además hay que señalar la situación estética que imperó en la segunda década de los 80 abierta por el concienciamiento posmoderno donde la pintura tomó un auge neo-expresionista y figurativo como disolución de la trama narrativa imperante en el mundo artístico.

La doble influencia cultural a la que se enfrentan los descendientes de mexicanos viviendo en Estados Unidos se destila a través de la imaginería vertida en todas estas obras; la cultura chicana. Imperan en las representaciones los emblemas religiosos, los chiles, la muerte, el pan dulce, el cactus. Las imágenes chicanas están cargadas de una aguda ironía y agria representación social. El color intenso de las obras no es tan sólo producto de la propia técnica de serigrafía, a la que mucho debe, sin embargo es más bien fruto de la propia fuerza de afirmación de sus valores. La memoria y la sátira de la sociedad destacan entre los recuerdos iconográficos que emergen entre las formas que componen esta variada exhibición.