Seis actitudes para volver a mirar la pintura

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

Una exposición que contribuye a fijar la mirada sobre el trabajo de seis artistas que básicamente se sitúan en la pintura. Éste era el parámetro elegido en la selección de los protagonistas de esta muestra en el primer aniversario de la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño (12 Norte y 8 Oriente, El Alto. Tf:236 04 67). No ha habido una auténtica labor de curadoría con criterio claro para mostrar lo más contemporáneo de la realización pictórica en Puebla. Más bien es una agrupación de jóvenes conocidos de Michael Dalla, pintores cuya obra han merecido cierta atención, y que estén trabajando bajo el presupuesto clásico del soporte-lienzo, y que desde luego posean una calidad en la realización de la obra.

Estos patrones de selección determinan una criterio estrecho para abordar la pintura contemporánea. Esto no significa ninguna desacreditación a la elección en sí de estos pintores sino a la estrechez de la búsqueda y muestra de un perfil más abierto de la situación de la pintura en el arte contemporáneo en Puebla, y en la que éstos son sólo una actitud entre la diversidad de planteamientos en la que pueden insertarse artistas de los que pudiera decirse que se encuentran en una fase de aprendizaje o desarrollo, pero en la que, así mismo, también se situan los mismos que se muestran en la exposición.

Martin Peregrina
Cada uno de los seis artistas muestra una distintiva formulación y una solidez en el planteamiento de sus obras. Podemos apreciar en cada una de sus obras una exploración de vertientes contemporáneas de la pre-sentación de la imagen pictórica, y en todos una manera de "volver a mirar". Martín Peregrina nos conduce a ver el objeto cotidiano enunciado en otro espacio. María Eugenia Jimenez nos ayuda a centrar nuestra mirada en la estructura reticular de la pintura. Gabriela León aporta la impresión de lo volumétrico sobre las dos dimensiones del plano. Daniel Lara nos enseña a mirar el espacio de la representación figurativa de otro modo. Marco Antonio Velázquez dirige la mirada a la tacticidad de la materia pictórica. Y Raquel Corona nos centra la mirada en la elegancia de las combinaciones de color.
Daniel Lara es el elemento que más se destaca en esta presentación por su coherencia y rotundidad narrativoplástica. Ofrece toda una serie de imágenes de caracter entre informalista, simbolista y realista. En ellas siempre topamos con sorpresas visuales y que grátamente recompone en un nuevo espacio de representación en sus dos últimas obras donde conjuga apropiadamente intención racional del fondo e irracional instintiva de las formas.
Daniel Lara
Gabriela León encaja a la fuerza en esta presentación. Sin duda de calidad la propuesta de llevar al plano la obesidad que se revela en las intervenciones de liposucción, lipectomía, mamaplastia?-muy en la tendencia actual de centrarse en la orografía corporal como elemento de identidad, crítica o protesta social- pero la ejecución y presentación carece de la fuerza que caracteriza a esta artista en sus sutiles construcciones en papel.

Las obras de Martin Peregrina captan la atención con el desplazamiento del objeto común conocido, contextualizándolo y escalándolo en dimensión mayor. Su propósito es logrado en el terreno conceptual sorprendiéndonos en la visión e interpretación del objeto, pero deja algo que desear en el tratamiento plástico de la superficie . Parece

Gabriela León
perseguir un acento hiperrealista, pero la ejecución color-textura-trazado-volumen no funciona apropiadamente. Si esa presentación se dirigiera a un extremo u otro de los modos de pintar tendría más presencia como sus obras de paisajes arquitectónicos. Pero, de este modo se queda a medias en su dicción.
La abstracción visceral y colorista de Marco Antonio Velázquez, expresionismo abstracto, se encuentra en una fase de ajuste personal. Obra meritoria y enérgica, se encuentra todavía en los albores de una verdadera interlocución independiente. Hay todavía un exceso de elementos prestados. Sin lugar a dudas, este artista hallará en su lucha la abertura adecuada para incidir de una manera más autónoma en la raiz de sus pinturas, su propia esencia.

María Eugenia Jimenez presta al informalismo un toque personal en el gesto y en la construcción de los espacios. Con una dominante muy madurada en la atención al color, las formas se componen ajustadas a trazos y
Marco Antonio Velázquez
gestos que vivifican la obra. Hace uso del extendido recurso de la composición reticular múltiple en políptico, pero sabe ejecutarla con acierto. Maneja esa nueva abstracción lírica a la que imprime sensualidad.

Y en Raquel Corona, la abstracción se vuelve color materializada en una densa maraña compositiva de líneas y superficies donde la textura aportada por el óleo-encausto-pigmento es aplicada
Maria Eugenia Jiménez
astutamente creando una interacción dinámica entre los distintos elementos desarrollando una atractiva imagen. Abre un campo de posibilidades que aunque ya bastante exploradas invitan a renovados deleites pictóricos.

En resumen. Un grupo activo de jóvenes pero que no suponen como exposición colectiva una acertada visión de la exploración pictórica. La pintura, en su sentido más amplio de género, ha disuelto los límites que la separaba de los demás géneros. Lo que es más, es dificil hablar en el Arte Contemporáneo de Pintura como género cuando la estrategia de la misma se ha dirigido a suplantar el lugar de su soporte y del marco; así como la escultura ha ido ocupando el lugar del pedestal. Tres importantes movimientos contemporáneos Pop, Minimal y Conceptual han sentado las bases para la modificación de las estrategias de representación. El terreno de la pintura se expande desde la escrupulosa fidelidad hasta lo sublime y espiritual engarzado en un diálogo con nuevos materiales, inexistentes veinte años atrás, y el terrorismo formal en los soportes y formas. Tanto es así que no podría llamarse pintura el conjunto de sus realizaciones; la pintura contemporánea como "Pintura Equi-vocada".

Raquel Corona
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