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Incongruencia Contemporánea en la
Premiación de los Concursos de Arte
Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes
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Yizzar Prieto "Sin título" MENCION
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José Herón Hernández "Origen del Sacrificio" PRIMER PREMIO
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Renata Sánchez "Unos días" PRIMER PREMIO |
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Una página en blanco que nos remite al espacio de donde venimos; el espacio al que retornamos?.el vacío. La temática de "origen" fue la utilizada para provocar una reunión de esfuerzos en torno a una reflexión pictórica que sirviera como concurso. El Instituto de Artes Visuales convocó a sus alumnos actuales y recientes egresados para elegir ciertas obras.
Los concursos nunca dejan de estar dominados por el sistema de criterio empleado para la selección y premiación. Un jurado se compone de un variado número de criterios que tratan de conjugarse y lograr un común acuerdo al que han de llegar por mayoría y que a veces son causa de feroces enfrentamientos con la intención que prevalezcan las ideas de quien las defienden. Se dan concesiones e intercambios en pos de un resultado democrático.
En esta ocasión la selección de obras se hizo sobre unas cuarenta y tantas pinturas. Siendo elegidas la mitad para su exhibición en la sala del Instituto no sin disputa entre los miembros del jurado. La unanimidad en el jurado por la entrega del primer premio a las obras de José Herón Hernández "Origen del sacrificio" y Renata Sánchez "Unos días" son apreciables como acuerdo claro de la calidad contenida en estas piezas. "Origen del sacrificio", en donde conchas de caracoles se expanden sobre el plano pictórico ensamblándose con elementos iconográficos y otras texturas originadas con huevo y sangre, es una obra de equilibrado trabajo de color y conjugación de la materia y el significado. Y la pintura "Unos días" es una alegoría a la dualidad. La estructura de soporte dividido que compone la totalidad rectangular regular de la pintura evoca congruentemente las mismas ideas que pululan en la imagen de esta pieza, en donde la factura de la creación pictórica se proyecta desde una figuración mágica logrando introducirnos al ámbito personal de reflexiones simbólicas de la autora. |
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Los concursos predominan bajo la óptica de lo conformado y establecido. Pero una convocatoria de concurso y juicio del jurado en una escuela de arte en esta situación contemporánea debía de estar regida por otros parámetros más amplios y congruentes con el arte actual
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Aquí, el problema que me inquieta es la decisión de seguir premiando la pintura en base a los parámetros clásicos que define al género. Esto ya marca una inclinación evidente en el jurado por apreciar la realidad pictórica como trabajo predominantemente bidimensional regular.
Había entre los participantes manifestaciones de inquietud formal como las de Yizzar Prieto, Alfonso Ignacio González y Karime Andrea que en cierto modo se les ha querido aplaudir con la mención a Yizzar Prieto que presenta una obra en donde una rama y piezas de cerámica se desparraman sobre el entorno pictórico de lienzo desgarrado y abierto. Pero el jurado no ha querido premiar este tipo de actitud.
Otras menciones entregadas que revelan por donde estuvo la tensión para elegir la premiación pictórica final son la obra de Fernando Jimenez Cuatecontzi "El principio de un gran final", obra que muestra el potencial de creación de efectivas imágenes por este autor, pero aun inmaduro. Y las obras de Luis Roberto Rodriguez "Conteo Inicial" y Rodolfo Ramirez "El Origen ¿De qué?" con un indudable alcance plástico a través, uno de la seriación geométrica, y el otro con una composición centrada en un pieza de esqueleto que remite a diversos significados. La obras, acertadas, carecen de inquietud y riesgo.
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El problema que me inquieta es la decisión de seguir premiando la pintura en base a los parámetros clásicos que define al género |
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Aquí, el problema que me inquieta es la decisión de seguir premiando la pintura en base a los parámetros clásicos que define al género. Esto ya marca una inclinación evidente en el jurado por apreciar la realidad pictórica como trabajo predominantemente bidimensional regular.
Había entre los participantes manifestaciones de inquietud formal como las de Yizzar Prieto, Alfonso Ignacio González y Karime Andrea que en cierto modo se les ha querido aplaudir con la mención a Yizzar Prieto que presenta una obra en donde una |
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rama y piezas de cerámica se desparraman sobre el entorno pictórico de lienzo desgarrado y abierto. Pero el jurado no ha querido premiar este tipo de actitud.
Otras menciones entregadas que revelan por donde estuvo la tensión para elegir la premiación pictórica final son la obra de Fernando Jimenez Cuatecontzi "El principio de un gran final", obra que muestra el potencial de creación de efectivas imágenes por este autor, pero aun inmaduro. Y las obras de Luis Roberto Rodriguez "Conteo Inicial" y Rodolfo Ramirez "El Origen ¿De qué?" con un indudable alcance plástico a través, uno de la seriación geométrica, y el otro con una composición centrada en un pieza de esqueleto que remite a diversos significados. La obras, acertadas, carecen de inquietud y riesgo.
Habría dos lecturas en esta confrontación jurado-participantes bajo la temática planteada de "origen". Mientras los participantes se esfuerzan en exprimir sus experiencias buscando a través de los materiales y la imagen el expresar sus raíces originales, o sus esquemas ideológicos de origen con una mirada proyectada hacia nuevos terrenos pictóricos y simbólicos. El jurado calificador más bien se ha movido en una tendencia hacia el origen mismo, como volver hacia donde nos encontramos seguros. Aquello que está bien es lo que no resulta transgresor de nuestros esquemas. Es una tendencia normal subyacente en el ser humano; volver sobre los esquemas conocidos que representan nuestra solidez y soporte.
Nada habría que reprochar desde ese punto al jurado. Pero, creo que deberíamos recubrirnos con una inclinación más responsable y acorde con un impulso renovador, que es el que tiene que imperar en una escuela de arte en esta situación contemporánea, que quieras o no en eso estamos. Nuesto arte producido ha de ser contemporáneo y por ello congruente con la actividad del pensamiento actual. Hubiera sido preciso plantear los criterios por los cuales se regirían en su calificación. Es decir, hacer la verdadera puesta en escena mental donde todos los miembros se comprometieran en indagar unos valores acordados en común. Estamos cayendo con estos concursos en lo mismo: Vamos a ver "qué cuadro está mejor pintado" Y ya no podemos permitirnos, en una situación en la que impera la multiplicidad y fusión de géneros, la pérdida de esquemas de valided, el volver la mirada a los esquemas de origen, sino partir desde el reconocimiento del origen hacia adelante. Ser atrevidos en empujar nuestra realidad hacia adelante. ¿Cómo hacerlo en el esquema de un jurado calificador? Resulta difícil. No es fácil poner de acuerdo a un grupo de artistas para buscar una intención renovadora en los participantes del concurso, y no tanto que se dirigan a responder a los esquemas previos en los que estamos establecidos y estancados.
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Percibir la obra de Yizzar Prieto como más bien una producción de características escultóricas y no pictóricas estuvo presente en el jurado al dilucidar si podía recibir premio o no. Y esto es a lo que me refiero cuando hablo de aclararse qué estamos buscando cuando nos enfrentamos a juzgar en un concurso. Esa situación de presentar obra pictórico-tridimensional a un concurso de pintura y ser desacreditado y alejado porque era más bien |
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No podemos permitirnos el volver la mirada a los esquemas de origen, sino partir desde el reconocimiento del origen hacia adelante
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escultura, y en los de escultura, por ser más bien pintura, la estuve experimentando en carne propia con mi obra en España alrededor de los años 88. Desde entonces esos conceptos han dejado de ser tan estrechos y se han ampliado mucho en España. Lo que siento es que se está haciendo vivir lo mismo a ciertos alumnos en los que late el deseo de romper e innovar dentro del género en el que se presentan. Estos mismos alumnos fueron los que presentaron una interesante obra expresiva y conceptual en el espacio de la Escuela confrontando las culturas indias americanas mostrándonos todo el empuje y deseo de comunicación que llevan por medio del performance y la instalación. A fin de cuentas, como decía Robert Smithson quien realizó influyentes obras integrando arte conceptual, "Land art" y escultura llevándolas fuera del entorno del museo "El arte se preocupa de los límites, y yo estoy interesado en hacer arte".
Los concursos predominan bajo la óptica de lo conformado y establecido. Pero una convocatoria de concurso y juicio del jurado en una escuela de arte en esta situación contemporánea debía de estar regida por otros parámetros más amplios y congruentes con el arte actual. Deberíamos de estar alentando una actitud de búsqueda y deseos de inconformidad en vez de premiar lo que simplemente está bien y que no tiene "peros" que poner bajo esquemas ya seguros de calidad. De lo contrario se cae en la contradicción de la enseñanza anquilosada y miópe hacia la realidad actual contemporánea. Hay que impulsar a través de la actividad docente y los concursos la libertad y el deseo de comportamiento congruente con la actualidad en los alumnos de una escuela de arte.
Situaciones posteriores al concurso han hecho que me afirme aún más en la opinión sobre cómo al juzgar la obra de un concurso se repercute en la identidad que una escuela de arte muestra. Los alumnos se han evidenciado descontentos, lo que hasta era esperado. Las cédulas de premiación e identificación fueron intercambiadas de sitio y varios cuadros retirados. Quizás como inconformidad o aprovechando la oportunidad de un concurso de pintura convocado en la Feria de Mayo de Puebla. Algunos se presentaron con obra de rango pictórico-tridimensional que no había pasado si quiera la selección para estar mostrada en el concurso "El Origen" como es el caso de Santa Zúñiga que se llevó el tercer premio en la Feria, y el primer premio correspondió a la controvertida obra de Alfonso Ignacio González que en el anterior concurso no fue apreciada suficientemente.
Todo esto nos hace reflexionar sobre los límites en la obra de arte y que estos jóvenes están cuestionando, como comentaba anteriormente, en sus manifestaciones expresivas. Esto fue también lo sufrido en otro intento de exposición colectiva en la que participaban los dos premiados tanto del Instituto de Artes Visuales, como el de la Feria de Mayo. Presentaban en la sala Alconedo del Barrio del Artista el 19 de Mayo una serie de obras en cerámica que por su ubicación no iban a estar tan sólo sobre el muro o colocadas en un soporte vertical como esculturas. La instalación se desparramaba sobre el suelo de la sala interviniendo en el espacio del propio espectador. Al ver los dirigentes de la sala la disposición y materiales de la muestra optaron por cancelársela de inmediato, impidiéndoles la inauguración al entender que violaban el espacio y presentaban obra que denominaban como artesanía y carente de "calidad", colocando enseguida sobre los muros de la sala obras pictóricas que con ceguera imperdonable llaman buena pintura.
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Karime Perea "El mío"
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Santos Jimenez "El principio de un gran final" MENCION
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Luis Roberto Rodriguez "Conteo Inicial" MENCION
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