Nueva York y el arte en el cambio de siglo

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

El fin de siglo ha generado una especial actitud de introspección, un deseo de mirar atrás, comparar y de revisar; un sentido de conclusión. Dos renombrados museos han sacado lo mejor de sus colecciones con un sentido pedagógico y revisionista de este siglo que concluye.

El Museo Whitney de Arte Americano ha reunido una extensa exposición concentrándose la segunda parte, después de la primera 1900-1950, en "El siglo americano, arte y cultura 1950-2000". Ordenadamente colocada en su comienzo, pero confusa a medida que vamos acercándonos cronológicamente al presente. No obstante, es el reflejo del arte de hoy mostrando la multiplicidad de culturas y el poder de la expresión individual que es, y probablemente siempre ha sido, una de los puntos fuertes de USA. La exposición permite ir adentrándose desde los hechos de la cultura americana en la producción artística. Para mi ha sido el enlace excelente después de disfrutar la exposición en Madrid "Surrealistas en el exilio" en la que se estudiaba cómo el surrealismo, en su forzado exilio hacia territorio americano, fraguó en este encuentro de artistas lo que se denominó Surrealismo Abstracto que los artistas neoyorkinos en los 50´s evolucionarian a un arte propio de este continente y de nueva mentalidad: el Expresionismo Abstracto. Después, siguiendo el cauce que narra Tom Wolfe en "La Palabra Pintada" donde la persecución por la pintura en sí, la superficie y la razón fomalista, de la que el crítico Clement Greengerg se erigió lider, los artistas van simplificando y acercándose a la vida misma alcanzando el Pop y la mínima expresión (Minimal Art) provocando la aparición del arte conceptual en la que Sol Lewitt y Joseph Kosuth –aquí estaban sus tres sillas- tuvieron un papel protagonista. Claro, no olvidando la influencia que Marcel Duchamp, quien habiendo llegado de Europa por la guerra con las nuevas propuestas, ya no regresó y continuó su exploración artístico-vital transgresora de las convenciones, dedicándose a la creación jugando al ajedrez como puede verse en un video en una de las salas. De ahí, al pluralismo reinante por el advenimiento de la estética del postmodernismo potenciando el uso de nuevos medios como el video, la instalación o el performance, la historia del arte americano se reduce al uso del objeto como sustituto de la idea de arte como mercadería.

El Museo de Arte Moderno ha preparado tres grandes muestras para el 2000. La primera, reunida con más de 600 obras de los fondos del propio museo se denomina "Lo Moderno comienza". En esta se explora el surgimiento del arte moderno desde tres grupos temáticos: gente, lugares y cosas en el periodo 1880-1920. Después vendrán en Marzo y en Septiembre muestras con los periodos 1920-1960, y 1960-2000.

Desde este enfoque especulativo en la subdivisión temática, el Museo de Arte Moderno nos ofrece la posibilidad de seguir el desenvolvimiento de plantemientos plásticos y hechos sociales mutuamente influenciados. El advenimimiento de lo moderno y la primera guerra mundial marcaría cauces de renovada expresión en la pintura y en la escultura apreciable en el proceso consecutivo de las obras. Con la disposición cronológica en la sección "gente", la representación de la figura humana por el arte moderno, se observa como el tratamiento de la figura deriva hacia un uso indescifrable de la misma, inmersa en la estrategia compositiva y colorista planteada, abandonando el razonamiento discursivo en su presentación. La sección de "cosas" resulta destacable por la descripción del proceso por el cual el objeto pasa a ser parte de la obra de arte comenzando con su representación hasta llegar a los planteamientos de la pintura tridimensional que extendería los límites de la pintura configurando la posibilidad de su expansión desde su esencia objetual; el objeto como fructífero entrecruzamiento de medios artísticos como pintura, escultura, diseño y arquitectura.

La interpretación de "lugares" por los artistas es seguida a través de esta muestra de una manera analítica observando el paso del paisaje campestre al de la ciudad, y la transformación plástica del paisaje de nuevo tras la experiencia de la ciudad. Cubismo, Futurismo y Neoplasticismo partieron del nuevo impulso moderno de industrialización y la gran urbe dotando a la obra artística de elementos de elevación humana; ideales utópicos de la modernidad. En una de las salas de esta sección de "lugares"se muestra toda la algarabia montada con la muestra en 1913 en Nueva York de la "Exposición Internacional de Arte Moderno". Mostraba al público americano la vanguardia europea de ese momento. Es interesante observar las criticas recibidas en los periódicos, el rechazo y ridiculización por parte de un sector conservador que se resistía a removerse de sus nociones tradicionales del arte, incluyendo al presidente Roosevelt.

Conflicto que continúa hoy en el mismo tono, casi un siglo después, cuando el alcalde de Nueva York intentó en Octubre impedir la apertura de la exposición "Sensación" una muestra de 40 jóvenes artistas británicos, de la colección de Charles Saatchi -rico ejecutivo coleccionista de arte- que se iba abrir en el Museo de Brooklyn. La muestra fue expuesta hace dos años en la Real Academia de las Artes de Londres. Rudolf Giulani, alcalde de Nueva York, se opuso a la exposición aduciendo la falta de decencia en varias obras, ridiculizando el arte ejecutado diciendo que si lo podía hacer él no era arte ? y la falta de respeto católico en el tratamiento de la Virgen María. La revuelta política y confrontación en el juzgado llevó a la notoriedad de esta exposición que ha atraido miles de personas en largas colas. Incluso provocó el ataque de un fanático católico contra la obra de Chris Ofili "La Santa Virgen María", que en Londres había pasado desapercibida y aquí está vigilada por dos guardias y colocada a distancia tras una pantalla de plástico.

La muestra "Sensación" conjunta lo real y lo estético. Se construye sobre ideas y estrategias presentes en el arte contemporáneo desde los años 60 con Fluxus, desde los 70 con el arte conceptual, e incluso con el apropiacionismo de los 80, como puede contemplarse en la exposición del Whitney Museum, pero tiende a presentarse con más viveza y provocación que en esos estilos precedentes y se basan en una dimensión filosófica acuñada por el postmodernismo. Es sumamente visual y tradicional en cierto modo, pero la presentación remite a experiencias del espectador que pueden resultar repugnantes o incómodas. Un cartel en la entrada advierte que si se sufre de ciertas enfermedades debería consultarse primero con su médico antes de ver la exposición. La presentación de la corporeidad humana y animal se hace tan descarada que remueve e inquieta algo en nuestro interior.

Y el Museo Guggenheim en el Soho presenta la última y más compleja serie de Andy Warhol que falleció en 1987 cuando se mostraba ésta en Milan: La Ultima Cena de Leonardo Da Vinci. Una sistemática manipulación de esta imagen que ha llegado a convertirse en cliché y que Warhol reexaminó bajo su filtro de multiplicidad y repetición en grabados y dibujos. Estas obras de Warhol suponen el legado último de este importante y enigmático artista.

Ramón Almela
Doctor en Bellas Artes
Nueva York. Enero, 2000