Invocaciones para una renovación del arte

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

Invocar.: 1. Dirigirse a alguien en petición de ayuda; un ser divino especialmente. 2.: Alegar una ley, una costumbre o una determinada circunstancia para justificar una acción o actitud.

Bajo el título de "invocaciones" se reúnen 21 artistas en la recientemente aparecida sala de exposiciones del Hotel del Mesón de San Sebastian (9 Oriente, 6). Lugar que promete ser un centro de convocatoria para una visión más dinámica del arte contemporáneo en Puebla. Un espacio que destilará las inquietudes latentes en tanto público poblano harto de la vulgaridad estética, manida y obsoleta extendida en sobremanera en esta capital. Tenemos la esperanza, y es el objetivo de sus promotores, que esta sala se convierta en un ámbito auténtico de renovación capaz de aglutinar movimientos actuales en distintas disciplinas plásticas.

El mismo Hotel, que se alberga en la casona Cisneros del siglo XVII, es una muestra de una apreciable tendencia arquitectónica: Recuperación del pasado, pero aportación de nuestro momento estético. Mobiliario, iluminación, puertas,? se armonizan con la estructura antigua de muros promoviendo un ambiente distinto a cualquier otro hotel existente en Puebla. No es la elegancia usual homogeneizada en los centros de hospedaje. El rescate del espacio se ha realizado permitiendo una diferenciación individualizada de cada una de las habitaciones conservando el sabor singular y característico de esta construcción arquitectónica, pero imprimiéndole una actualidad en la conjugación estilística.

La actitud de la exposición colectiva muestra una diversidad en planteamientos artísticos. Podría decirse que lo que les convoca en comunión es implorar, suplicar por una renovación en el arte poblano. Cada cual presenta su ofrenda que es elevada a la atención del visitante y espectador para que a través de ella se una en el llamamiento colectivo. La invitación impresa presenta un poema, plegaria con la que se ruega que la lengua que hablas no te sirva de falsedad, hipocresía o abandono. Todo esto marca el estilo de la muestra. Sirve de presentación y convoca las fuerzas que en Puebla pugnan hacia una renovación artística.

Del conjunto mostrado no puede anticiparse una corriente transgresora de la acción artística, meramente un nivel de proposición ajustado y de calidad dentro de un margen estricto marcado oportunamente por Chon Galaxion (Aparicio Gimenez) quien dirigiendo la galería ha realizado la selección de la muestra. Pero todo esto anticipa una apertura y deseo de búsqueda que es encomiable.

La exposición se compone de piezas escultóricas, pintura y grabado. Muchos de los participantes no han recibido una educación formal standar en escuela de arte. Esto no les resta un ápice en la dimensión expresiva, lo que es más, la potencia pues terminan reduciendo los elementos plásticos a los términos que ellos establecen sin preconcepciones opresivas. Tenemos el ejemplo de Mayra Moreno y Avelina Camarillo, e incluso el del mismo Chon Galaxion con obras donde la expresividad se abre camino a través de la sensualidad del material de óleo, tinta o barro con sabia disposición de los mismos. La madera, así mismo, es la materia donde otro autodidacta, Irán Romero consigue admirablemente explotar las posibilidades del tronco elegido y hacerlo literalmente hablar.

Lo único objetable en la exposición es la inclusión de las obras de Ryan. Su trabajo haciendo uso de la figura humana envuelta en una dinámica compositivo-simbólica no se sostiene con la aplicación del óleo y la distribución del énfasis en la obra. No establece nada determinado en la plástica y fracasa, a todas luces, en lo que parece intentar. Algo que sin embargo está bien logrado en el mundo surrealista a través de los dibujos de Washington Iza.

Por otra parte, la reflexión ensamblada con delicadeza y energía estructural a medio camino entre pintura y escultura de Sandra Astudillo se revela como pauta excelente en la investigación que lleva a cabo esta artista en busca de su identidad.

La dimensión expresionista destaca en la mayor parte de las invocaciones de esta muestra. Es quizás fase natural del desarrollo en busca del camino que nos instale en la propia via de comunicación. Primero se pasa por hacer hablar a los materiales en conjunción con la estructura figurativa desde la que narramos. En esta vertiente hallamos ejemplos muy distantes entre si desde la simple ejecución realisticomatérica de Maria Eugenia Cuellar, las esculturas de Alberto Vizcarra en su diálogo entre el bronce y el tronco de madera, Pedro Blás Guerrero y Rosa Parrilla con su interpretación del expresionismo alemán o Bernardo Arcos donde el barro materializa la forma corporal, Spencer con us grabados de intensa sugerencia plástica y narrativa, hasta el propio Carlos Urdiales que compartimenta el drama de la figura en rotundas formas geométricas llenas de colorido.

Las esculturas de Antonio Alarcón y David Guadarrama nos hacen entrar en el lugar que marcan desde su extensión espacial o en su tensión interior de formas.

Ranyán y Tirsso Castañeda se mueven en el mundo pictórico como cosmogonía de signos reverberantes en el espacio encuadrado de la imagen, como en los grabados abstractos de Salvador Carrillo.

Todas éstas son propuestas exploradas que abren el paso a una generación de artistas que se alejan con decisión de lo estancado en Puebla, y de los que se espera marquen la pauta para sacar del ostracismo al ambiente artístico poblano. Actividad en el que las autoridades cultutrales están dando pasos temerosos muy sujetos a concepciones demasiado establecidas siendo incapaces de afrontar el reto de la verdadera actualidad artística.