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Comenzando en los años 60, el arte Pop deconstruyó la asociación persistente de referencia a otra dimensión o realidad en las corrientes pictóricas existentes hasta entonces asociando la pintura con iconos vulgares de la cultura popular. La pintura Minimalista acercó la pintura en varias formas hacia la escultura con la afirmación de su objetualidad. Desde ahí y con la destrucción de la idea ortodoxa de la pieza de arte comercializable, que perseguía el arte conceptual, las disciplinas artísticas fueron experimentando un entremezclamiento. La multidisciplinariedad fue dominando la creación en las artes.
La creación en Puebla vive momentos de despegue. Intenta recuperar a zancadas las etapas que no había vivido enquistada en las tradiciones costumbristas rechazando las experimentaciones contemporáneas. La generación de jóvenes que se inicia en las artes detecta esta situación y se inclina con entusiasmo a trabajar en nuevos medios o intentan la interposición de ellos. Esto aún no se ha puesto de relieve con evidencia dentro de los espacios expositivos. Todavía predomina la compartimentación estanca de los medios artísticos en Puebla. Y a ellos se sujetan, también, gran número de creadores. Hay excepciones. Varios artistas se adentran desde la fotografía y el arte objeto a involucrarse en corporeizar interesantes propuestas artísticas.
Relevantes ejemplos de esta actitud ante la creación pueden encontrarse en la muestra de "Mil Puertas" en la Galería de la U. Iberoamericana; una exposición colectiva de artistas nacidos en Puebla. La calidad de los trabajos en general es notoria, pero la veta propositiva aparece más bien escasa y reservada a unos nombres muy concretos. Esto me confirma cómo la verdadera promesa de la contemporaneidad poblana yace aún en nombres poco conocidos en la plástica poblana y a los que los comisarios (curadores) de las exposiciones no llegan.
Este pretendía ser el motivo de la mesa redonda que se convocó en el Museo Amparo para ser transmitida en directo por radio Buap critic@rte el Viernes 8 de Septiembre. Finalmente se ahondó más en la constatación del hecho de la mezcla de los géneros, la adecuación de los espacios expositivos para la exposición de estas creaciones y la exigencia de calidad.
Los espacios museísticos, señalaba Silvia Pandolfi, se han ido adaptando al hecho imperante de la introducción de nuevos materiales conduciendo a la ampliación de la percepción del que asiste a las exposiciones. Incluso el artista abandonó el temor a exponer en lugares no institucionalizados como tales sin perder el carácter de obra artística. El artista de hoy se apropia de espacios destinados a otros usos convirtiéndolos en los adecuados para la exposición de su obra y en donde se pueden dar lugar la incorporación de nuevos medios como el sonido en la obra de arte, que es uno de los retos que los museos enfrentan hoy.
Señalaba en mi aportación la cuestión de como los museos actualmente están intentando deshacer la línea narrativa en la historicidad del arte poniendo en entredicho la progresión del arte. La mezcla de disciplinas está contagiando a la misma cronología expositiva que imperaba como paradigma para abordar la historia del arte como hechos encadenados hacia un objetivo. Varios museos en Nueva York, París y Londres han mostrado determinadas exposiciones colocando obras de un periodo antiguo en un diálogo visual junto a piezas contemporáneas. En incluso varios museos más están procediendo a volver a colgar sus colecciones permanentes acorde a temas y no a la cronología. Se impone actualmente la tendencia de la anticronología.
No obstante el escaso tiempo dedicado al debate en la mesa redonda, se produjo una dinámica interacción en los participantes sobre el tema donde se puso de relieve la necesidad de una exigencia de análisis y juicio en las producciones actuales que entremezclan los medios artísticos. Además se discutió el modo como este fenómeno del arte puede ser expuesto por parte de los museos; el texto que acompaña a las imágenes y objetos artísticos. Esa amabilidad artística del museo o galería puede convertirse en una determinación conceptual en la lectura de la obra que sustrae al espectador de la pieza artística de la experiencia visual propia y exclusiva de la comunicación artística. Y sin embargo nos encontramos con la dificultad y necesidad, al mismo tiempo, de dar cauce al complejo pensamiento del artista que ya no se remite simplemente como antaño a la dimensión plástica. El artista hoy, como remarcaba Gerardo Ramos Brito, es un nuevo tipo de artista, y a lo que añado que su obra es también otro tipo que no puede ser conceptuada o contemplada bajo los mismos parámetros que dominaban en las pasadas. Hoy los artistas crean impulsados bajo consideraciones filosóficas y planteamientos que antes eran relegados a unos cuantos. El arte contemporáneo precisa de los textos para poder ser accesible.
¿Un nuevo lenguaje? Cuestionaba Oscar López, el moderador de la mesa redonda. La cuestión se resolvió manifestando que la realidad artística actual pudiera exigir explicación que puede ser abordada desde de los esquemas de lenguaje al uso reservando la auténtica experiencia plástica concentrada en la obra sin interferencia con el contenido visual.
Se precisa por parte del espectador una actitud relajada al confrontar este tipo de obras que se escapan de los parámetros acostumbrados. El alcance de estas piezas irá en proporción a la capacidad de exploración, como señalaba José Valderrama, y a la individualidad del sujeto creador.
Gerardo Ramos Brito concluía con la pregunta si los grandes públicos se mantienen en el tirón creativo que la actualidad artística empuja a artista y museos. Elvia de la Barquera precisaba la necesidad de la difusión de la interdisciplinariedad en Puebla y Alberto Ibáñez afirmaba como la forma se iba convirtiendo más en un medio donde la idea era lo que predominaría. Yo alentaba a la experimentación por parte de las generaciones jóvenes aunándome al mismo tiempo con Silvia Pandolfi en la necesidad del análisis y juicio crítico de las obras.
Varios temas quedaron sin abordar en la mesa redonda, entre ellos el asunto sobre la sistematización teórica de clasificación de la mezcla de las artes contra la opinión que ya no deberían denominarse separadamente sino como un solo arte. Incluso se aportaba en la mesa el abandono del adjetivo de "bellas" para las artes. Pero no se profundizó en ello. Muchos temas debieron quedar en boca de los asistentes y escuchas a los que no se les dio cauce. Entre ellos el de Rocío Suárez Guerra que apuntaba cómo equilibrar ese énfasis complicado actual por fundir y agregar artes con la experiencia del proceso evolutivo del artista eliminando lo superfluo y buscando la simplificación.
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