"Para ver hace falta tener la fuerza de producir lo que se quiere ver" Daniele del Giudice.
Una conversación con un amigo, doctor, acerca de su experiencia en una pasada exposición de arte erótico revelaba su impotencia para aceptar como arte manifestaciones que envolvían elementos y símbolos que resultaban amenazantes a sus creencias religiosas y a sus esquemas artísticos. Se evidenciaba una imposibilidad por asumir la vertiente transgresora del arte en cuanto ponía en entredicho sus ideas. Se abogan el derecho de despreciar creaciones artísticas revistiéndose de conocimiento que no tienen, y formulan rechazos basados solamente en sus preferencias y desconocimientos. Lo mismo sería inadmisible en otras disciplinas del conocimiento. Pero en el campo del arte, parece que cualquier persona sin la educación y adiestramiento conveniente se lanza a emitir juicios condenatorios simplemente por no entender. Cualquiera enjuicia la obra de arte o selecciona en base a su criterio sobre lo que es calidad en la creación artística. La problemática aparece cuando no reflexionan o maduran a qué se deben esos criterios y de qué maneran están obsoletos, estancados o completamente erróneos.
Un ejemplo de esta actitud la tenemos reciente, igualmente, en la selección efectuada para los lotes en la subasta llevada a cabo el Jueves 10 de Febrero en el Centro Libanés con el fin de recaudar fondos para la Sierra Norte de Puebla. Libre era la que organizó la recolección de obras de rechazar aquello que no juzgara de su agrado. Pero apartó al menos dos o tres obras en las que primaba un concepto más elevado e inasible por esta persona, igualándolas a obras de escasa calidad, que asímismo no salieron a subasta. Es un error asumir ese papel de seleccionador no poseyendo los conocimientos apropiados y estancada en desviaciones estéticas. Fue opinión común la escasa calidad en numerosas obras que salieron a subasta; esto a juicio de los artistas asistentes. Y no debemos confundir a los artistas que se debaten día a día con las cuestiones de estilo, técnica y concepto en su producción artística, con aquellas otras personas que toman el pincel y pintan generalmente figuración con ánimo decorativo. De cualquier manera el fin de reunir dinero para los afectados se cumplió, que era lo importante.
Cuando alguna persona con falta real de conocimientos en el mundo del arte asume el papel de seleccionador responde a gustos maleducados y no contribuye sino a intensificar esas mismas desviaciones estéticas en el público en general. Mostrar como arte algo que, aunque pueda venderse carece de calidad empobrece la cultura de la gente y la confunde. Y asímismo, sacar algo de calidad a la luz, aunque no sea vendible, expande los horizontes visuales y estéticos de quien lo contempla.
Se hace más evidente el clamor para que esta sociedad poblana acomodada, como la asistente a la cena-subasta, amplie sus horizontes y esquemas estéticos y se liberen del aprisionamiento en el que desacertadas politicas culturales la han situado desde la educación primaria a la actividad cultural de la sociedad.
Impulsar a la gente a ver, a darse cuenta. No vivir insensibles y embrutecidos ante los panoramas visuales que nos rodean. Esto es lo que el arte ha de proporcionarnos. Y una exposición que brinda esta oportunidad es la que se presenta hasta el 6 de Marzo en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño (12 Norte y 8 Oriente) reuniendo la obra de cuatro fotógrafos del D.F.; Lo que no vemos: Fotografía Abstracta. Una ocasión para contemplar cómo la mirada de los fotógrafos capta rincones inusitados, detalles de la naturaleza que pasan desapercibidos, paisajes de lo diminuto, arquitecturas escondidas.
Nos desplazamos diariamente sin percatarnos de lo que nos rodea, de su belleza y singularidad; casi como zombies. A veces esto se debe a la misma educación.Y Santos Zunzunegui afirma también que el poder constituido mantiene un interés en la ocultación y manipulación de ciertas imágenes, actúa de una manera represiva de tal manera que éstas casi dejan de ser un medio de revelar la realidad para convertirse en una forma de ocultarla.
Esta colección de fotografías, bellamente organizadas, nos hace caer en la cuenta de la riqueza y multiplicidad visual en la que estamos inmersos. No nos percatamos por no estar educados a ver. Nos fijamos en el objeto y no en el totalidad que lo engloba. No nos fijamos en los caracteres propios de la imagen que observamos. Si vemos el grifo, o la tina, o el agua, sólo vemos eso, el grifo, la tina o el agua, no el espectáculo visual que se despliega de luz, composición y textura ante nuestros ojos. Contemplar las obras de arte contemporáneo como esta muestra, contribuye a desarrollar la apreciación de ese espectáculo visual que nos rodea. Pero no nos despistemos en la exhibición. No es acerca de descubrir qué son los objetos representados, sino de disfrutar el espectáculo que se presenta a nuestra vista concentrándonos en los valores de color y ritmo que están presentes, como lo está en la realidad, y que sin embargo no vemos aunque esté delante de nuestros ojos.
"Lo más importante no es lo que la gente ve en un museo o galería sino lo que la gente ve despues de haber visto dichas obras y cómo confronta la realidad nuevamente." Gabriel Orozco.
Ramón Almela
Doctor en Bellas Artes
Febrero de 2000
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