y como decisión. Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes |
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El hombre se encuentra hoy agobiado por imágenes. Definir qué es una imagen es un problema más complejo de lo que parece a pesar de ser un elemento con el que nos rodeamos cotidianamente. La imagen no es sólo representación y abarca ámbitos que van más allá de los productos de comunicación visual. Implica también procesos como el pensamiento, la percepción y la memoria. En su libro Teoría de la imagen, Justo Villafañe reduce a tres hechos una imagen: ?Una selección de la realidad, unos elementos configurantes, y una sintaxis, entendida ésta como una manifestación de orden.? Pueden enumerarse desde la cuantificación que hace Abraham Moles en el libro La imagen. Comunicación funcional, cuatro características de la imagen: El grado de figuración (representación de objetos o seres conocidos), grado de iconicidad (el grado de abstracción respecto al elemento representado), grado de complejidad (diversos elementos plásticos) y el grado de normalización (que tiene relación con la difusión y copiado) Independiente de todos estos grados de información de la imagen y ateniéndose a la cristalización material de la imagen, se puede afirmar que lo que construye la imagen en una producción gráfica es la inscripción de un trazo en la superficie, y lo que principalmente constituye la producción fotográfica es la elección de un motivo. Ambas resultan de un proceso de selección y decisión. |
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En una imagen fotográfica intervienen principalmente la visión y selección del objetivo entre las múltiples posibilidades. En la obra gráfica se elige al ejecutarla entre diferentes alternativas posibles debiendo tomar decisiones continuamente; la elaboración de una imagen es uno de los trabajos en el que más decisiones por minuto se efectúan. No cabe duda que esta característica la convierte en una de las ocupaciones que envuelven por completo la actividad mental. La imagen crea espacios mentales y expande la sensibilidad del espectador. En ella se integran muchos componentes que la hacen al mismo tiempo un vehículo y un productor de cultura. El creador de la imagen puede actuar en una amplia escala de intenciones que oscila desde lo extrovertido a lo introvertido. Pueden apreciarse estas dos opuestas actitudes frente a la imagen en sendas exposiciones en Puebla: La de exvotos "Retablos, Exvotos y Altares" en el Museo Amparo (2 Sur 708, Centro Histórico), y la de fotografía "abstraXionismo eXpresso" de Juan Arturo Brennan en la Galería de Arte de la Universidad Iberoamericana (Km3.5 Carretera Federal Atlixco) |
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Juan Arturo Brennan se desplaza profesionalmente entre la actividad cinematográfica y la dedicación musical. Esta muestra se compone de una selección de fotografías realizadas en estos últimos 20 años y que nunca había expuesto -aunque esta misma muestra estuvo anteriormente en el centro de capacitación fotográfica del D.F. en 1999- Mientras el énfasis de las imágenes fotográficas que capta Juan Arturo se sitúa en una dimensión reflexiva, rumiando el acto de observar lo que le rodea, las imágenes de exvotos y retablos son elementos de conexión con una realidad trascendente que persiguen estimular al espectador a experimentar sentimientos y emociones que lo conecten a la divinidad representada. Mientras Juan Arturo opta por una definida inmanencia del objeto fotografiado. Los exvotos son un deseo de trascendencia unido a las prácticas religiosas católicas. Si bien el pintor que ejecutaba estas imágenes sobre láminas baratas de hojalata lo era por su habilidad con la escritura y conocimientos artesanales, se convertía de un modo inconsciente en un creador chamán o médium que condensaba el espíritu devocionario de la sociedad. Aparentemente un simple artesano respondiendo a la demanda de una población, se transmutaba en un personaje que facilitaba la conexión con el estrato divino a través de la realización de las imágenes. |
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Mientras Juan Arturo se detiene a contemplar los contrastes de forma, color y textura, las imágenes de exvotos son figuraciones realistas sin pretensiones estéticas, ni de belleza. Tienen la intención de mostrar el agradecimiento a la intercesión sobrenatural compartiendo la fe y la vivencia experimentada. Mientras Juan Arturo reconoce su imposibilidad para confrontar la imagen del individuo humano concentrándose en la observación de detalles arquitectónicos y objetos concretos, en los exvotos los sujetos humanos y divinos son el motivo principal. Son representados con espontaneidad y desenvoltura sin normas ortodoxas de perspectiva, organizando el espacio |
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con principios diferentes a los que regía la figuración realista y construyéndolo combinando la dimensión terrestre y la divina.
Mientras en la fotografía de Juan Arturo predomina la acción de seleccionar, en los exvotos prevalece el ejercicio de decisión. El proceso de la creación de las imágenes de Juan Arturo es la selección entre los múltiples datos que bombardean la vista, eliminando los elementos que perturban el equilibrio, reteniendo por medio de la cámara esa imagen percibida. No son producto de expediciones fotográficas a la caza de elementos visuales interesantes. Son, en realidad, piezas de recuerdo personal de su propio estar y andar por diversos lugares geográficos desde París, Dallas, Acapulco o el mismo México DF. Juan Arturo se concentra en la abstracción de la imagen privándola de sus contenidos significativos originales. Sus fotografías son el deslizamiento a través de la textura y la luz e internamiento en los detalles y las formas. Manifestaciones de sinceridad y apertura. No proyectan ironías ni sátiras sobre los objetos representados. Expone en su obra el modo como observa la realidad hasta el punto de mantener en el revelado de la foto expuesta el encuadre original que eligió en el momento del disparo. No pretende sofisticaciones técnicas. Es una actitud intimista introvertida. Por el contrario, los exvotos insisten en dos cauces de comunicación, potenciando su valor extrovertido: Lo escrito y lo icónico para exponer su mensaje. Son resultado de decisiones continuas en su proceso de realización. La disposición de los elementos para la narración coherente y legible del suceso supone la representación de espacios conocidos e identificables, preservando un área para la inscripción caligráfica que acompaña y explica el evento milagroso o la acción de devoción. |
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Dos exposiciones que marcan las diferencias de posibilidad de contenido en la ejecución de la imagen. Y aún dentro de las señaladas oposiciones puede encontrarse un lugar común: la utilización de un formato estándar. Casi todos los exvotos y las fotos de Juan Arturo están realizados sobre un tamaño regular homogeneizando la característica de complejidad. El propio Juan Arturo confiesa que esto le permite simplificar y alejarse de complicaciones que perturbaran la presentación de la obra. | ||||||||||
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