La fotografía, con su doble caracter de constatación indudable y de producción tecnológica, traza una línea en la historia icónica; hecho que queda reforzado por la invención del cinematógrafo.
La fotografía en este siglo ha contribuido como ningún otro factor a la creación de la identidad a través de la imagen. La imagen nos remite a la representación de las cosas, con la salvedad que ésta no tiene que ser fiel al original. Jean Braudillard en "Cultura y Simulacro" (1984) ha sintetizado las fases sucesivas de la imagen yendo del reflejo de una realidad profunda, para verla como el enmascaramiento de esa realidad profunda o de su ausencia, hasta llegar al momento actual en el que carece de cualquier relación con la realidad agotándose en su propio simulacro.
Pero la imagen ha ganado protagonismo situándose no sólo como lo emblemático de la identidad sino como la portadora de sentido. Llega a hacerse posible la creación de una nueva identidad a través de la imagen que creamos. Se instaura un binomio transitivo correlacionado entre persona-objeto y la imagen; podemos construir nuestra idiosincrasia propia modificando nuestra imagen.
La imagen viene a ser la creadora de la identidad. La identidad es encauzadora del sentido. Sentido en acepción de "Sentir"; sentir el propio ser y la razón. Es una manera de inmediato contacto con el mundo que nos rodea, con el medio en el que estamos inmersos. Así que del mismo modo que el sentido está ligado con el "Sentir", la identidad está ligada a través de la imagen con el "Ver". Imagen y Sentido como dos realidades tan interrelacionadas como Ver y Sentir.
El Centro Integral de Fotografía (16 de Septiembre 3708) nos presenta las imágenes de Chipre a través del trabajo de seis fotógrafos. No son un documento turístico. Es la identidad sublimada desde el espiritu artístico que capta la realidad en la que viven los chipriotas. Seis artistas en busca de los retazos de identidad chipriota con la que podemos construirnos un sentido de la isla de cultura milenaria.
Tres fotógrafos griegos y otros tres de Chipre nos hacen llegar sus imágenes con la que tratan también de construir una identidad del lugar y el tiempo en el que se toman. Imágenes en blanco y negro, o en desviaciones sepia, realizadas con pulcritud y corrección fotográfica, enfatizan la narración que quieren transmitir tamizada por similar técnica. El resultado es un conjunto de un sentimiento triste y evocador del vacío a través de grupos de personas detenidas en un instante, niños contemplándonos, ancianos de rostros ajados, rincones desolados o paisajes de inmaculada belleza.
Podemos apreciar a través de este recorrido visual de la muestra el sentido e identidad que nos revelan y que coincide con la vivencia de la realidad de Chipre. Son imágenes que nos refieren a una identidad de dolor, un lugar donde la belleza y los sufrimientos están mezclados. Un rico patrimonio cultural de siglos que se contrapone al pillaje de esa herencia cultural, y la tragedia de la reciente historia de la isla donde el territorio de Chipre permanece invadido por Turquía desde 1974, quienes levantan un muro en la misma capital de Chipre: Nicosia.
Chipre está situada entre los tres continentes Asia, Europa y Africa. Un lugar de confluencias lleno de simbolismo, en él situa la mitología griega el nacimiento de Afrodita, la diosa del amor y la belleza. Chipre es una isla de dualidades. Habitada desde siglos pasados por pueblos que representan esencialmente dos culturas, la griega y la turca, y dos religiones, la cristiana ortodoxa y la musulmana. Adquiere su independencia de Gran Bretaña en 1960 constituyéndose como República de Chipre.
En esta ocasión la fotografía no trata de enmascarar la realidad. Es un testimonio vivo de la experiencia de ese lugar y de su idiosincrasia; de su dualidad y sufrimiento. La imagen se torna plena de sentido ajustado en su proposición monocromática y llana composición. Sinceridad en ese debate de la propia identidad de un pueblo que ha visto las civilizaciones asirias, egipcias, romana y bizantina, y que hoy se encuentra en pugna por permanecer independiente frente a la amenaza turca.
Ramón Almela
Doctor en Bellas Artes
Febrero del 2000
|