Tres muestras del pasado fotográfico

en el Museo Amparo

Elvia de La Barquera
Lic. en Artes Plásticas y Arqueología

Guillermo Robles Callejo. "La mujer florero" gelatina a partir de negativo 1924-25
El Museo Amparo (2 Sur 708, Centro Histórico. Puebla) junto con Volkswagen de México, se unen al programa internacional Fotoseptiembre, a través de la lente de fotógrafos de antaño que con sus obras trascendieron el tiempo. Se presentan tres muestras de fotografía desde diferentes enfoques y ámbitos. Dos de estas exposiciones son de Guillermo Robles Callejo "Gran Circo Beas" y "Fotografía Estereoscópica", se tratan del archivo fotográfico custodiado por sus herederos desconocidos por el público hasta hace tres años. La tercera exposición "Un legado de Imágenes en Plata" es de Guillermo Kahlo.


Gran Circo de Beas. Guillermo Robles Callejo

Las fotografías aquí expuestas se tomaron entre 1924 y 1925. Retrata toda la moda y estilo de la época en torno al circo. El circo, como un mundo mágico que es, un mundo de fantasía pero también de tristeza, un mundo que, por sus cualidades y características, ha sido evocado en diferentes áreas del arte como la poesía, la música, la opera y la pintura (no hay mas que recordar la época azul de Picasso y sus Saltimbanquis), entre otras.

Los personajes que participan en el circo se envuelven de fantasía ayudados por vestuarios brillantes y exagerados, con peinados y tocados llamativos y extravagantes. El mundo fantástico lo es aún más cuando se aprovechan realidades poco comunes como las limitaciones físicas o malformaciones como el enanismo.

Pero los personajes no actúan solos, sino que conviven con animales domados, enjaulados, que han de entretener al público con actos y acrobacias que, en la mayoría de las ocasiones, suelen ser actitudes personificadas. Bajo la carpa conviven hombres y animales en un mundo donde la realidad se esconde tras la brillantina, donde todo tiene que ser alegría y asombro, labor que se auxilia con el maquillaje, el vestuario exuberante, los peinados, las luces, la música de banda; toda la ambientación ha de contribuir a la fiesta.

Pero todo este mundo requiere un público que se involucra con risas y aplausos. Hasta hace unas décadas la llegada del circo al pueblo o a la ciudad era motivo de curiosidad, de salir a la calle a recibirles y admirarles, es el momento de promover el espectáculo, de dar una muestra de lo que puede haber bajo la carpa.

Este es el mundo que retrata Robles en sus fotografías, no de una manera meramente documental, sino que registra y evoca situaciones cotidianas, comparando, en ocasiones, las realidades de un circo con las realidades del diario vivir; es el registro de un mundo fantástico que a veces de combina con el ?mundo real?. Destaca en Robles un encuadre central y una gran sensibilidad de oportunidades.
Foto estereoscópica
Estereoscópia Guillermo Robles Callejo

A partir de 1864 se comienza a trabajar sobre la estereoscopia por medio del desplazamiento de imágenes idénticas y de visores que separan la vista de ambos ojos, consiguiendo así una visión tridimensional. Esta segunda exposición es, por tanto, de carácter documental, ya que ilustra al visitante sobre los avances tecnológicos y la manera que éstos alteran al quehacer fotográfico.

Museográficamente las imágenes están mostradas aparte de los visores, es decir, pedagógicamente la exposición no permite al visitante ver las imágenes delante de un visor más que en una ocasión. En algunas vitrinas se han colocado una colección de visores de diferentes épocas y modelos.

Fue durante aquellos finales del siglo XIX y principios del XX que las tarjetas postales se ponen de moda, mostrando paisajes tanto galantes como aquellos que aluden a la guerra.

Hay una intervención técnica sobre la fotografía en sepia. Se trata de la superposición de colores, generalmente dos o tres colores, los cuales hacen a las postales más llamativas pero, al mismo tiempo, menos relacionadas con la realidad.


Un Legado de Imágenes en Plata Guillermo Kahlo

La fotografía de Guillermo Kahlo (padre de la pintora Frida Kahlo), es realmente sensible y de gran calidad técnica, tanto en la nitidez como en la impresión de la imagen. Este fotógrafo se mantiene en una constante búsqueda por la objetividad, herencia del mundo de la modernidad que llega a nuestros confines.

Kahlo presenta fotos documentales del entorno geográfico; arquitectónico, principalmente de carácter religioso, así como retratos de personajes históricos.

El fotógrafo se involucra en los rincones arquitectónicos. Sube y baja entre frisos y nichos. Contrasta texturas y juega con ellas hasta lograr aspectos metálicos. Encuentra contradicciones entre fuertes sobras e inesperados golpes de luz que nos conducen a la ineludible profundidad de campo. Realiza un constante juego de encuadre, siempre cambiante. Todo ello conduce al espectador a admirar la calidad fotográfica lograda en la época, calidad en la que la misma objetividad de lo retratado nos lleva a la subjetividad de lo sentido.