FIP. Vanguardia ausente del programa de exposiciones.

Últimos Prisioneros como alternativa

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

Sayuri Vergara frente a una instalación de R. Almela de Ultimos Prisioneros en la galería CAHOSS.
Frente a la nutrida presentación teatral, musical, cinematográfica y de danza que abarcan expresiones académicas, folklóricas, modernas y de actualidad contemporánea en esas áreas culturales, las artes plásticas aparecen absolutamente desatendidas por la planeación oficial del programa del II Festival Internacional de Puebla.

El Festival Internacional pretende convocar las distintas expresiones artísticas del mundo y de las regiones del país en las comunidades poblanas. Es una tarea compleja y el esfuerzo se realiza llevando las actividades al alcance de la población posibilitando su encuentro en las plazas y corredores establecidos en el marco urbano poblano. Los responsables de la organización captan la inclinación de la mayoría o dejan impreso sus propios intereses en la elección de los eventos, actuaciones y exposiciones. Es indudable el interés por las artes y el impulso cultural que el Festival provee a la capital de este estado, tan denigrado culturalmente en las pasadas décadas por provincianismo y anquilosamiento. Pero, hay que señalar la desatención hacia el arte plástico auténticamente contemporáneo, quizás por el mismo desconocimiento de los dirigentes, o por la presión que personas influyentes ejercen sobre la programación de los espacios institucionales.
Juan Soriano. Hombre con caballo. Litografía
Santiago de Santiago realizando el busto del Rey de España
Es notable que en una apretada presentación variada de manifestaciones teatrales, musicales y de danza innovadoras y de cariz contemporáneo, tanto nacionales como extranjeras, en los espacios institucionales para las artes plásticas se estén presentando exposiciones de absoluta impronta conservadora que a la vista de las autoridades bien puede parecer contemporáneas por realizarse en nuestro tiempo. Se olvida el trayecto por el que las artes plásticas transitan en estos momentos y a los que la población no llega. La oportunidad del Festival Internacional es desaprovechada por las instituciones del estado como medio para difundir las investigaciones que en materia de artes plásticas se llevan a cabo en los medios activos del DF, otros estados y en el mundo. ¿Qué traen en cambio? Sin ánimo de desmerecerlos, sino tan sólo ubicarlos, realizan un homenaje en el Museo Erasto Cortés y Casa de Cultura a Juan Soriano, artista de lenguaje lánguido y rancio con una actitud convencional y estática anclado naturalmente en las formas modernistas de las vanguardias del pasado. Esculturas y grabados de un estilo donde ausencia y nostalgia imperan en la construcción curvada y prolongada por la intención expresiva. Y los organizadores instalan en pleno Zócalo, en las Galerías del Palacio, a Santiago de Santiago escultor español exponente de prestigio como el Jaliciense, y que sobresale por su gusto deminónico en la presentación escultural de figura desnuda, retratos de personalidades de la política y sociedad mejicana y de la monarquía y aristocracia española o sus interpretaciones simbolistas melosas y blandas donde la falsedad en las pátinas y los recubrimientos emulan un decorado hipócrita, reflejo de la misma actitud que sostiene a este artista como emblema de la sociedad paradigmática. Y de nuevo, una vez más, otro exponente de la expresión artística oaxaqueña, Álvaro Santiago en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño. Si bien la calidad de la exposición "Forma Fiel" de este pintor neofigurativista no se pone en entredicho en sus aportaciones de búsqueda de materiales y técnicas en una versatilidad plástica de creación bi y tridimensional, no considero que el recinto de arte contemporáneo sirva para la propagación y difusión de los intereses involucrados en la comercialización de este artista. El espacio debía utilizarse en fechas como ésta coincidiendo con el Festival Internacional para divulgar a la población las auténticas manifestaciones contemporáneas de arte que están ocurriendo desde Ciudad de México a Australia y que el poblano medio no tiene ocasión de ver.
Mariana Espinosa en la presentacion de Ultimos Prisioneros
Esta misión de reconsiderar los conceptos y adecuarse a las circunstancias actuales del arte y de la cultura es asumida por iniciativa privada coincidiendo con el Festival. Varias muestras indagan en aspectos contemporáneos del arte. La Escuela Nacional de Artes de la Esmeralda, "2º. Encuentro Transvolcánico" expone en la Galería José Luis Cuevas de la UDLA, en el Museo Quesada (2 Sur 909 Centro Histórico) "Sueños" cinco alumnos del Instituto de Artes Visuales, y el grupo "Últimos Prisioneros" lleva a cabo una muestra de instalaciones en la Galería CAHOSS (9 Oriente, 6 Centro Histórico). Lo que ocurre con las artes en Puebla se manifiesta con evidencia tras la realización de estas dos últimas muestras.

El Instituto de Artes Visuales de Puebla, dependiente de la SEP, no puede acoger la exposición "Sueños" de sus alumnos por la desatinada actuación de los encargados de la SEP que tratan de dirigir la institución. La exposición revela la inquietud de varios de los estudiantes que no pueden realizar la exposición en el espacio de la propia escuela. Hay que recalcar la ineptitud de la SEP al apropiarse de la dirección y ser incapaz de mejorar la actividad y el nivel artístico del Instituto actuando dictatorialmente, reprimiendo y castrando todo impulso contemporáneo de los estudiantes que confiesan la inoperabilidad de la escuela por lo que tienen que buscar otro local para su exposición y otros talleres para su aprendizaje, dada la ineficacia de la enseñanza ejercida en la Institución.
Instalaciónes de Rocío Suárez, José Valderrama, Javier Rodriguez y Maria José Pedroche de Ultimos Prisioneros en CAHOSS
Y el problema que presenta la actividad expositiva contemporánea en Puebla no se reduce a la miopía de ciertas instituciones estatales. También es derivado de los espacios y su utilización. El arte contemporáneo requiere de instalaciones muy alejadas a veces de los usos previstos para salas de exposición donde los muros se encuentran adornados en colores con cenefas y remates que estorban la visión de las obras. Además, el uso rentable al que quieren destinarse estos espacios llega a crear una imposibilidad para la colocación adecuada de muestras contemporáneas de arte en las que se rebasa el espacio de los muros, trascendiendo la propia área del espectador y del entorno. Esto hace del arte contemporáneo una realidad incómoda para el dueño del lugar y difícil de difundir. Últimos Prisioneros han llevado a cabo, a pesar de los conflictos aparecidos en ese sentido para el desarrollo de la galería CAHOSS, una exposición de instalaciones donde materializan la reconsideración de conceptos vitales a partir de las circunstancias actuales.

La muestra de Últimos Prisioneros es un conjunto de cinco instalaciones que en el día de la inauguración fueron presentadas con la participación de danza de Sayuri Vergara y Mariana Espinosa. Las oscilaciones corporales de Sayuri surgían en el entorno de la pieza de G. Martínez y S. Granado donde unos maniquíes encerrados en la métrica y espacio cuadrangular posan serenos y como una maniquí desde la ocultación que la gasa le proporcionaba se movía entre la artificialidad y la vida del árbol seco representada en la escultura-instalación de Rocío Suárez "Luz en tu sombra" que acoge lo opuesto como medio de crecimiento. Sayuri, mientras, iba siguiendo los límites territoriales de la obra de Ramón Almela, troncos y rupturas que se proyectan como registro del pasado hacia un nuevo futuro. Terreno blanco nunca pisado, oscuro futuro enfrente, Sayuri ronda desesperada en la asfixia de su velo circunscrita por la arena blanca del espacio hasta liberarse de su opresión que le encamina hacia el encuentro de su yo. Mariana se haya con Sayuri en una metáfora narrativa de alusiones directas a nuestro ser aprisionado en luz e imágenes a través de la obra de Javier Rodríguez y M. José Pedroche. Allí se armonizan y envuelven en la lucha por el velo en un espacio de sentimientos contrapuestos equilibrados en la acción del reconocimiento que llega en el desvelamiento de lo que nos oculta. La luz de la sala se prende y la pieza de José Valderrama atrae la acción de Mariana en la que se envuelve con lo desechable, las hojas pañuelo, artificiosidades que se descuelgan de las hojas de los árboles situadas a lo largo de toda la pared. Argumentos que se hilan en una trama vital que nos sostiene al tiempo que nos atrapa. El silencio musical llega arrinconando a las dos danzarinas en respectivos nichos de los muros de la galería que sirven como cuerpo al espíritu que se debate dentro de ellos hasta el momento en que recogen unos cirios encendidos y salen de la sala.
Instalaciones de Javier Rodriguez y Maria José Pedroche, Ramón Almela, Martinez&Granado, y Rocio Suárez de Ultimos Prisioneros en CAHOSS
Esta exposición marca el impulso de una renovada actitud creadora en Puebla protagonizada por Últimos Prisioneros en el afán de despegarse de formas anquilosadas en búsqueda de la trascendencia del quehacer diario utilizando la actividad creadora como medio válido para evidenciar la situación de prejuicios y desenmascarar la prisión-opresión en la que estamos viviendo. El grupo afirma el arte como la fuerza que impulsa a replantear nuestro propio ser y cuestionar todo. Desde el reconocimiento de la prisión se afirma el deseo de cambio difundiendo la voluntad de ser los últimos prisioneros.