El Cartel Japonés;

Tridimensionalidad como Innovación

Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes

La reunión de los esfuerzos de varias instituciones mexicanas hicieron posible abrir esta ventana al mundo contemporáneo del cartel en Japón durante el año 1998 en la ciudad de Mexico. Hoy llega a Puebla de la mano de uno de los creadores, Keizo Matsui, que complementa la muestra con "Diseño Tridimensional". La reunión de estos 130 trabajos en "Cartel Japonés Contemporáneo. Siete creadores" nos permite asomarnos a la dinámica visual y la estética actual de este mítico país.

Japón destaca por esa estética lograda con su sencillez y una noción artística única que lo hace sobresalir por encima de todos. El japonés es un ser dotado para el arte por lo que, a todos los niveles sociales, se halla siempre presente una preocupación por el equilibrio y la belleza de las cosas que le circundan; la limpieza y el buen gusto imperan. Así, se sabe rodear de los elementos que produzcan estos efectos. Los diseñadores contribuyen claramente a esta tendencia. Pero, según Keizo Matsui, hay una extendida falta de calidad en el diseño gráfico cuando lo que prevalece es la captación del potencial consumidor aún a sabiendas que lo que se realiza es basura. Estos siete creadores están en la lucha por elevar la calidad de diseño que se difunde en las ciudades del Japón.
Si nos preguntamos cual es el signo distintivo que resalta en el japonés llegaríamos a concretarlo en su adaptabilidad; su capacidad de asimilación. La adaptabilidad se hallaría en el origen de la sabiduría japonesa. Los japoneses no han inventado mucho. Se sirvieron de los inventos de los chinos, primero, y de los occidentales después. La historia de las islas del japón se halla sumergida en la oscuridad y llegando tarde a las citas históricas del desarrollo, pero que con su admirable capacidad logra compensar. Esto pasó con la China del siglo III a.d. que llevó sus conocimientos milenarios a unos habitantes sumidos en
situación poco menos que salvajes en el archipiélago del Japón. En pocos años asimilaron la escritura ideográfica china y todos los sistemas de su cultura y la religión budista, que llegará a unirse a las creencias menos estructuradas del shintoismo local, creando con el confucianismo un peculiar ensamble de creencias, un sincretismo, en la actualidad del Japón. Otro de los retrocesos que sufrió en la historia fue la situación hacia el siglo XIII en el que, tras rechazar una invasión de Mongolia, se sumió en un aislamiento que la casta militar mantuvo hasta la pérdida de la II guerra mundial, cuando el pueblo japonés asimila toda la cultura y ciencia occidental convirtiéndose en una primera potencia industrial y económica.
La influencia de China en las artes del Japón es evidente y abiertamente reconocida. Pero todas las artes, al llegar al archipiélago, eran siempre modificadas tanto en la interpretación como en concepto y la ejecución debido a una idiosincrasia y concepto de la estética muy diferente al chino. Los japoneses, conscientes de su condición frente al gran gigante vecino, supieron orillar lo que de majestuoso y gigantesco contenía el arte chino, para lograr una impronta de sencillez y delicadeza en sus obras mundialmente reconocidas.
La paradoja que aparece en Japón puede advertirse con la permanencia de la herencia de las imágenes del grabado del siglo XVIII en los conceptos y realización del diseño de las imágenes en el Japón actual. Es sintomático cómo puede permanecer ese espíritu con el desarrollo de una imagen completamente embebida, igualmente, en su tiempo contemporáneo. Este es una de los aspectos que se deja entrever en esta muestra de carteles. Y es esa capacidad de adaptabilidad con la que los japoneses han sabido unir lo antiguo y tradicional con lo más nuevo e innovador. El hecho de que dos de estos diseñadores con edades alrededor de los 70 años estén produciendo con la
misma fuerza icónica contemporánea y envueltos en la tecnología como la de los más jóvenes, es una evidencia de la simbiosis del pasado y el presente que los japoneses son capaces de realizar.

Reflexión ésta que me lleva a pensar en la dicotomía que se establece entre la producción artística del pasado de Mexico y la situación actual. Conviven las fuerzas que quieren recuperar lo identificativo de la estética mexicana indígena, y por otro lado las fuerzas que promueven la actualización y modernización. El arte mexicano debería encontrar el equilibrio entre su pasado y su presente sabiendo recoger lo esencial de su tradición milenaria cultural y proyectarse hacia los nuevos planteamientos. Esta muestra de Japón puede servir de acicate y estímulo.

Las imágenes en estos carteles definen estilos precisos y diferentes en cada uno de los diseñadores, pero todos bajo esa mísma óptica oriental. En la mayoría de los carteles, los textos informativos quedan supeditados a una información confinada a los límites de la composición sin intervenir protagonísticamente en la definición de la imagen, excepto en un número de ellos donde la información es clave, y entonces los textos adquieren forma significativa enlazada e integrada armónicamente con el ser de la imagen. El esfuerzo icónico en el mensaje no se pone en la fuerza directa, sino metafórica. Es decir, como en varios ejemplos de carteles de marcas de ropa donde el incentivo visual no está dirigido a los modelos de ropa sino en al espíritu que esa ropa quiere acoger y representar. Los carteles abarcan un amplio abanico de tendencias artísticas desde lo abstracto geométrico, el op-art, objetos, el graffiti, imágenes tridimensionales desarrolladas en computadora, incluso esquemas y tipologías derivadas del comic.

Pero una de las sorpresas más gratas que aporta la exposición es contemplar la actitud de diseño tridimensional de Keizo Matsui. Varias piezas, que se imprimen como planos bidimensionales, se doblan después a modo un tanto deudor del origami japonés tradicional, hasta componer desde piezas que sobresalen volumétricamente del muro a objetos que se sostienen por sí mismos y ofrecen diferente imagen según sea el angulo desde el que los confrontes. Una aportación interesante acorde con la inquietud para renovar el arte de diseño de cartel; tendencia hacia la tridimensionalidad sin entrar en la dimensión propia del objeto volumétrico. En el desarrollo del arte de la pintura, los formatos fueron prolongándose, desplegándose, multiplicándose, acercándose hacia los dominios de la escultura. Es esta misma actitud la que apreciamos en desarrollo en el ámbito del diseño y que tras los talleres impartidos por Keizo Matsui en las universidades Iberoamericana y UDLA provocará un impulso sobre las ideas en torno a la presentación del cartel rompiendo barreras establecidas.